El mail que recibí no dejaba lugar a la duda:”presentese en nuestras oficinas centrales. El nuevo Director General le espera”. Horas antes habían despedido a mi jefe, un hombre con resplandor (ver articulo), tras una complicada trama de intrigas palaciegas de fusiones, adquisiciones y revoltijos varios. De hecho la persona que me convocaba ni siquiera la conocía y eso que yo llevaba en la compañía mas de 10 años. La reunión no duró mas de cinco minutos. “No es algo personal, me veo obligado a [...] Continuar »