El Gran Paso
Si has llegado hasta aquí, casi estás convencido. Debes estar ya seguro que tu concepto de empresa es viable y has estado preparando el camino.
Que sepas que tus inquietudes son sanos y comunes. Tomar el gran paso preocupa a todos los emprendedores – nuevos y veteranos.
Hacer las cosas en su tiempo es importante y llegar tarde puede ser desastroso. Dicho eso, lanzarte sin estar preparado tampoco es aconsejable.
Para el nuevo empresario la pregunta cobra mayor importancia. ¿Debo dejar mi actual trabajo y asumir el reto? La decisión es trascendental.
La respuesta, y solo tu la podrás encontrar, depende de muchos factores.
Para empezar:
¿Cuales son tus actuales obligaciones? ¿Tienes hijos? ¿Una hipoteca? ¿Cuanto dinero necesitas para vivir? El aspecto económico no puede ignorarse. Lo más probable es que tu nueva empresa no genere ingresos suficientes durante los primeros meses para cubrir todos tus gastos personales. ¿Mientras tanto con que recursos dispones?
¿Cuentas ya con algunos clientes? Para mi, el mejor momento para iniciar un nuevo proyecto es casi siempre cuando tenga clientes reales dispuestos a pagar por mis servicios. Aunque sean solo uno o dos, este apoyo da sustancia y fortaleza a una situación difícil.
Si no tienes clientes todavía, debes tratar de encontrar algunos antes de empezar. Sondea discretamente a tus contactos. Si ahora estás trabajando en una empresa cuya actividad se asemeja a la que vas a realizar, no sería ético iniciar conversaciones con los clientes que actualmente atiendes. Pero eso no te impide tratar de medir el grado de lealtad que sienten por la empresa de tu jefe. Con alguna indirecta o sutileza, tendrás podrás calibrar tus posibilidades.
Esta decisión también depende en gran medida del tipos de empresa que quieres montar.
Obviamente, si piensas abrir un local comercial, será necesario más preparación que una empresa de servicios o consultoría. ¿Has calculado toda la inversión inicial que tendrás que hacer? ¿Este plan de inversiones está contrastado con alguien de confianza QUE TIENE EXPERIENCIA?
Demasiadas veces pedimos consejos a personas que carecen del conocimiento previo suficiente. Me parece perfecto pedir opinión a tu madre (por razones morales), pero si no es empresaria será difícil que aporte sugerencias constructivas.
¿Has creado un modelo económico de tu negocio? En general, no aconsejo esforzarse mucho planeando el futuro, porque la realidad del futuro raras veces coincide con la simulación que hemos prefabricado. Sin embargo, ante una nueva iniciativa, es un ejercicio positivo.
No se trata de acertar con los números reales, sino de convertir tu plan en números. Mira. Los negocios son altamente numéricos. A final del día, los ingresos han de superar los gastos y eso se mide con números fríos y absolutos. Las frases, “soy optimista” o “no va tan mal” son engañabobos que hemos de escapar. Un empresario tiene que aprender a convertir “sensaciones” en realidades concretas.
Por esta razón, aconsejo que confecciones un modelo económico de tu plan de negocio. Este plan debe incluir inversiones, necesidades de personal, costes fijos necesarios para operar, una previsión (pesimista) de ingresos y un simulacro de cashflow durante al menos un año. Así podrás identificar el nivel de ingresos necesarios para empezar a ser rentable.
Cuando hayas terminado tu modelo, divide tu previsión de ingresos por dos. ¿Podrías aguantar una situación así? Si la respuesta es “imposible”, entonces quizás no sea todavía el momento para dar el salto. La bestia negra de toda empresa joven es la tesorería. Todos sufrimos reveses y apretones, y por eso hay que estar preparado.
Lo cual nos trae al tema de la financiación. Debes contar con suficiente respaldo económico para cubrir las necesidades de tu empresa y las tuyas propias mientras alcances la estabilidad. Si este punto no está claro, lo demás son teorías.
Y por último debes evaluarte a ti mismo. Antes de dar el gran paso, el motor de tu empresa (tu) debe estar totalmente a punto. Por delante quedan meses y meses de esfuerzo subido a un andamio pintando tu propia Capilla Sixtina. Miguel Angel, nos dio a todos una gran lección sobre el camino a la excelencia. Es cierto que fue genio. Pero más importante tuvo la valentía, arrojo y entrega necesario para convertir su visión en realidad. Nada pudo con su determinación y allí está su obra para contemplar.