Los Tiburones

He vivido mucho de mi vida buscando maneras de jugar al seguro y no tener que temer. I terminado relaciones porque tenía miedo que la otra parte me iba a dejar. He frenado iniciativas importantes porque tenía miedo de lo que significaría sobre mi mismo si aceptara el compromiso y luego fracasara. En los últimos años, he reflexionado duramente sobre este aspecto de mi manera de ser, y he acometido cambios cuánticos.
Uno de los más importantes fue el primero de lo que han llegado a ser llamados mis “Compromisos de Maui”. Cada año en Maui, las personas que así lo desean se levantan y se comprometen delante de los demás a hacer esa cosa que más miedo les provoca, y que saben que si lo superasen significaría la mayor diferencia en sus vidas.
Bueno, el primer año que empezamos a hacer esto, estaba desayunando en el patio, viendo el Océano Pacífico en Maui. Era un día glorioso, y estaba disfrutando de mi banquete matinal mientras leía una revista turística. Uno de los artículos captó mi atención. Hablaba sobre cómo podías bucear en con los tiburones en un acuario de la zona.
Deja que te ponga en situación. A mi me encanta nadar en el mar, pero desde que vi de pequeño la película de “Tiburón”, estos bichos me aterrorizan. Me meto en el agua en la playa y empiezo a oír “da dum…da dum…” en mi cabeza. He sufrido un ataque de pánico leve con el asunto.
Conforme han pasado los años, he aprendido a razonar lo internamente, pero seguía siendo un miedo enorme que tenía.
Aquella mañana decidí que debería meterme en aquel tanque de tiburones y vencer susodicho miedo. ¿Has pillado el lenguaje? debería
Bueno, afortunadamente dejé escapar el pensamiento de la cabeza y se me olvidó por completo hasta el último día del evento. Allí estaba yo, justo antes de salir al escenario y pasar la mañana enseñando a los demás como hacer cambios radicales en sus vidas y fortunas, y me di cuenta que sería imposible mirarles a la cara si era capaz de vivir mi propia lección. Así que subí al escenario y realicé mi primer “Compromiso Maui”. Les expliqué el porque detrás de mi miedo a los tiburones y lo que significaría para mi si pudiese vencerlo.
Aquella mañana abrí mi corazón y confesé que no estaba dispuesto a dejar que miedo controlara mi vida más. Adquirí el compromiso delante de todos los asistentes que antes del evento Maui del año próximo iba a nadar con los tiburones. Fue un momento apoteósico. La gente gritaba y se inspiraban a realizar grandes compromisos en sus vidas también.
Y luego me fui a casa…
Y la idea de meterme en un tanque lleno de tiburones ya no me parecía tan bonito y agradable. ¡Además, yo no sabía ni siquiera cómo bucear! ¿A que sabes lo que hice? Eso es… procrastiné. Me distraje durante casi un año. De hecho con solo seis semanas de antelación del nuevo evento en Maui no había hecho absolutamente nada al respecto.
Creo que una parte de mi solamente quería meterse debajo de las sabanas de la cama y olvidarse del discurso tan elocuente del año anterior. ¿Quizás todos se olvidaría del asunto? Pero sabía que yo no podía olvidarlo. Al margen de un año dedicado al olvido sabía que era importante para mi afrontar mi miedo y experimentar la sensación de hacer lo que más me aterrorizaba y sobrevivir el intento.
Así que llamé al acuario para reservar plaza para dos. Un amigo mío, Steve, un asistente habitual en los eventos de Maui y yo teníamos reserva para nadar con tiburones. De hecho, la llamada la hice desde el aparcamiento de una piscina pública donde estaba cursando el segundo día de certificación como buceador.
Llegó la mañana del acuario y tenía miedo. Trataba de poner buena cara ante mi amigo y su mujer cuando llegamos al acuario a primera hora, pero lo cierto es que tenía miedo. Había completado el proceso de certificación el día anterior y ahora iba a meterme entre tiburones. No podía echarme atrás. A veces en la vida necesitamos el compromiso publico, un gran gesto que no significa nada, pero a la vez significa todo.
Así que aquél día de diciembre, Steve y yo no metemos en aquél tanque enorme con 25 tiburones, incluyendo varios cabeza-martillo y un tiburón tigre de 4 metros. Durante el primer minuto, mi objetivo único era no olvidar de respirar – hondo y despacio. Pero curiosamente algo ocurrió pocos minutos después de empezar la inmersión.
Como si de un interruptor tratase, en mi cerebro pasó del miedo a la fascinación, del terror más absoluto al asombro. ¡Eran impresionantes, preciosos y se movían con tal elegancia!
Salí del agua después de 40 minutos de total absorción y fijación (si, con todos mis miembros intactos). Me sentí poderoso porque había logrado hacer lo que más temía. Pero no solo eso, encontré un gozo inmenso.
Conforme progresas en tu camino hacia la creación de riqueza y aprendes a jugar en niveles cada vez más altos, tendrás que enfrentarte a situaciones que te asustan y que te harán crecer. Acepta estos momentos como oportunidades y haz lo que te parecía imposible. Cada vez que lo hagas descubrirás un nuevo mundo esperándote al otro lado.
Si quisieras ver el video de David nadando con los tiburones, visita el siguiente web donde encontrarás el video de la inmersión con tiburones.
David Finkel fue atleta de nivel olímpico que pasó del deporte al negocio y las inversiones inmobiliarias. Multimillonario, David se ha convertido en uno de los educadores financieros más importantes de Estados Unidos. Su libros han estado en las listas de “best-sellers” del Wall Street Journal y la revista Business Week. David ha publicado más de 40 libros incluyendo los éxitos mundiales “Real Estate Fast-Track” y “Maui Millionaires”.
Para información en inglés de David Finkel, visita “Los Millonarios de Maui”.
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