El Problema de Steve Jobs
A Steve Jobs le gusta escribir sus propias reglas, sean el tema ordenadores, stock options o hasta cáncer de páncreas. Los mismos rasgos que le hacen un magnífico CEO, también le conducen a veces a poner en riesgo su propia compañía y el dinero de sus inversionistas.
En Octubre 2003, mientras el mundo de la informática rumoreaba sobre cual sería el “gadget” nuevo de la compañía de la manzana, Steve Jobs, quien lideraba la mayor historia de relanzamiento empresarial de la historia de Silicone Valley, se encontraba ante una decisión de vida y muerte.
Gracias a una revisión rutinaria, los médicos descubrieron un tumor creciendo en su páncreas. Mientras un diagnosis de cáncer de páncreas normalmente significa una sentencia de muerte rápida, una biopsia desveló que sufría de un tumor muy raro y tratable. Con cirugía se podría extirpar con una probabilidad alta de recuperación. De hecho, la mayoría de afectados operados viven más de 10 años adicionales.
Pero terroríficamente, Jobs confesó a su círculo íntimo que estaba seriamente considerando no operarse. Budista y vegetariano, Steve Jobs confía poco en la medicina tradicional. Decidió emplear métodos alternativas para tratar su cáncer de páncreas. Con la espera de evitar pasar por quirófano, siguió una dieta especial no revelado hasta el momento.
Durante los siguientes nueve meses, mientras seguía este tratamiento, el consejo de administración y los altos ejecutivos de Apple agonizaron en secreto sobre la situación. ¿Debían hacer una declaración pública? ¿Los accionistas de la compañía debían estar informados? Teniendo en cuenta que Steve Jobs es considerado el líder insustituible de Apple, responsable personalmente desde el diseño de su productos hasta la elección del chef en el comedor corporativo. Sabían que la noticia provocaría el total desplome de valor en bolsa. Así, después de dos consultas externas a bufetes legales de prestigio, decidieron mantener el silencio.
A final, Jobs se sometió a la cirugía el sábado 31 de Julio, 2004 en el Centro Médico de la Universidad de Stanford en Palo Alto, a pocos minutos de su casa. La revelación sobre su roce con la muerte, igual que casi todo lo que ocurre dentro de su campus en Cupertino, fue mantenido bajo un manto de silencio. De hecho, no se supo nada hasta después de haberse extirpado el tumor. El día siguiente, en un email optimista a todos los empleados (el cual fue posteriormente enviado a la prensa) comunicó a todos que había pasado una enfermedad grave (casi mortal) pero que estaba “curado”. Aseguró a todo el mundo que en Septiembre estaría de nuevo en el trabajo. Un día después de la noticia, las acciones de Apple solo caían un 2.4%
Apple no atendió más solicitudes de información alegando que la salud de Steve Jobs era un asunto personal y tenía derecho a su privacidad. Nadie explicó la duración de la enfermedad ni que había considerado seriamente no operarse. “Fue muy traumático para todos nosotros, “ recuerda uno de los confidentes de Steve, exigiendo el anonimato debido a la delicadeza del tema.
“Nos importa mucho el bienestar de Steve, y además era un riesgo importante para la compañía también. Fue un periodo muy emocional y difícil. Esto fue una página de la aventura.”
