La Nueva Organización
Emergencia de nuevas estructuras organizativas
Las estructuras organizativas tradicionales caracterizadas por la profusión de distintos niveles jerárquicos, donde la distancia entre la “Alta Dirección” y los segmentos operativos de la empresa hacían materialmente imposible su comunicación real, ha dejado de ser operativa por su incapacidad manifiesta para dar respuestas ágiles y flexibles a un mercado cada vez más cambiante.
Cada vez es más frecuente el que las organizaciones empresariales se organicen con un tipo de estructuras conocidas como de “Pirámide Invertida”:
Cuyas características fundamentales son:
o Drástica reducción de los niveles en los que tradicionalmente se dividía la organización. Los niveles 1 y 2 del gráfico representan en este caso “La Voz del Cliente”
o Aquellos que toman decisiones están en contacto continuo con el Mercado. Hasta tal punto que cabría afirmar el que en las empresas más competitivas aquellos que en realidad toman decisiones son los que están fuera de la organización, es decir, sus clientes. El personal introyecta el concepto de “Orientación al Cliente”.
o La comunicación entre los distintos niveles de la estructura organizativa es canalizada a través de procedimientos que la hacen ágil, bidireccional y continua.
Gestión integral enmarcada en modelos de Calidad Total. El modelo EFQM.
Junto a la profunda reestructuración de las estructuras organizativas, otra respuesta estratégica dada por las organizaciones empresariales en la forma de concebir y materializar su gestión, implicando a todos sus Recursos Humanos, es su inserción y enmarque en modelos de gestión definidos y presididos por la calidad de todo lo realizado en la empresa internamente, y que es proyectada igualmente en todas sus actuaciones externas.
La tipología actual de hacer calidad asociada a productos o servicios según normativas aprobadas por instituciones independientes y homologadas supranacionalmente (Normativas ISO 9000) se encuentra ampliamente superada por los llamados Modelos Integrales de Excelencia (Total Quality Management), que incluyen, por supuesto, las certificaciones que aseguran al consumidor final la calidad intrínseca de los productos o servicios, pero no solamente ello.
Los Modelos Integrales de Excelencia tratan de conseguir la excelencia de la propia organización empresarial, en tanto que implican a todas y cada una de sus actividades y funciones. La empresa es considerada, así, como un Sistema.[1]
La consideración de “empresa excelente” por tanto, deberá de incluir todos los factores y variables, y sus relaciones sistémicas que intervienen y conforman la organización empresarial en su totalidad.
Continuar con el Modelo EFQM.
[1] “Teoría General de Sistemas”. E. Von Bertalanffy
